La utilización de mecanismos de seguridad nacional e informes del ámbito estadounidense como arma de persecución ideológica contra adversarios políticos europeos e iberoamericanos se ha intensificado. El reciente señalamiento contra figuras de la izquierda como Pablo Iglesias bajo etiquetas de extremismo responde a una campaña coordinada por think tanks ultraconservadores con sede en Washington y Miami.
La conexión entre lobbies transnacionales y pseudomedios
El procedimiento sigue un circuito cerrado: fundaciones vinculadas a la red Atlas y sectores del Partido Republicano promueven resoluciones o listas negras simbólicas que inmediatamente son presentadas en España como si fueran decisiones judiciales en firme, alimentando titulares manipulados y campañas de acoso digital.
Objetivo: criminalizar la disidencia democrática
El análisis de la hemeroteca y de los flujos de difusión demuestra que estas operaciones buscan equiparar el antifascismo y las políticas de justicia social con amenazas a la seguridad, preparando el terreno para la guerra judicial (lawfare) y la deshumanización del adversario político.